Te presentamos “Assassin’s Creed Syndicate”


Assassin's Creed Syndicate

Por Tobias Hanraths (dpa)

La nueva entrega de Assassin’s Creed traslada al jugador al Londres del siglo XIX y, por primera vez, el papel principal está compartido entre dos personajes, pero por lo demás hay muchas cosas que no han cambiado.

La entrega de la serie en 2014 decepcionó a muchos fans, que criticaron que la historia era plana y el héroe no tenía carisma. Ubisoft prometió que la actual “Syndicate” arreglaría todos los defectos. Y dpa pudo comprobar cómo es el nuevo juego.

La novena parte de la serie -si no se tienen en cuenta varias versiones extra para plataformas móviles- tiene lugar en la Inglaterra victoriana. La diferencia entre ricos y pobres no puede ser mayor en el apogeo de la Revolución Industrial: mientras que los dueños de fábricas y banqueros viven en el lujo en las zonas ricas, en los barrios pobres como Whitechapel los niños trabajan en las fábricas.

Es por tanto el momento propicio para una revolución y la siguiente ronda en la guerra eterna entre templarios y asesinos. Por primera vez, el jugador maneja a dos atacantes encapuchados: Jacob y Evie Frye tienen que crear su propia banda y no solamente liberar a Londres de los templarios, sino buscar asimismo un artefacto con poderes misteriosos.

La historia les resultará familiar a los jugadores de otros Assassin’s Creed, pero la existencia de un protagonista doble trae aires frescos, porque la cuidadosa Evie y el atrevido Jacob luchan hombro con hombro, pero rara vez están de acuerdo, lo que provoca muchos diálogos muy divertidos. Y también los otros personajes, entre los que hay personalidades históricas como Charles Dickens y Karl Marx, son más entretenidos que los revolucionarios de “Unity”.

Aunque Evie y Jacob piensan y actúan de forma muy distinta, a la hora de jugar con ellos son similares. Ella se sabe esconder mejor, él es el combatiente más fuerte. Pero en la práctica no hay mucha diferencia y el jugador puede decidir la mayoría de las veces en qué papel quiere meterse.

El protagonista está fijado sólo en las principales misiones, y al final de cada capítulo llega el momento culminante en el que Jacob o Evie acaban con las acciones criminales de los líderes de los templarios. Estas estrategias ofrecen mucha variedad creativa, pero por lo demás las misiones son todas muy similares.

El juego en sí es la mezcla habitual entre sigilo, escaladas y combates, aunque estos últimos son más rápidos, si bien con pocas pretensiones. Hay, sin embargo, dos grandes novedades: Evie y Jacob pueden trepar por fachadas con un gancho y saltar de un tejado a otro, lo que acelera claramente el juego. Y en Londres hay muchos carruajes disponibles para las persecuciones y otras acciones.

La estrella del juego sin duda es la detallada representación de Londres, con numerosas atracciones turísticas como la Torre, el Big Ben y Trafalgar Square. Los desarrolladores han captado el ambiente de la metrópolis y aunque no se llega al lujo de París de “Unity”, el juego es más fluido y sin los errores del antecesor, que técnicamente dejaba que desear.

En general, da la impresión de que Ubisoft se tomó en serio la crítica de los fans: ha eliminado el modo multijugador tan poco popular en “Unity”, al igual que diversas aplicaciones y servicios web. El jugador puede seguir comprando, eso sí, dinero para el juego y otras bonificaciones, lo que no deja de ser cuestionable en un juego que ya cuesta 66 dólares.

Y algunos problemas básicos de la saga siguen presentes: como que Evie y Jacob no hacen lo que el jugador quiere en momentos críticos, las animaciones poco bonitas y falta de inteligencia de los adversarios virtuales o de los compañeros de lucha.

Pero a quien no le molesten estas cuestiones tiene en Assassin’s Creed Syndicate un juego logrado con personajes simpáticos y un escenario espectacular, lo que es suficiente para muchas tardes de entretenimiento.

Autorizado a partir de 16 años y disponible para PlayStation 4 e Xbox One. En noviembre llega la versión para PC.

FUENTE: dpa

29 de octubre de 2015

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